Por: Esp. Robert Melo Lora

conversationSi la razón comunicativa busca la comprensión de los diversos tipos de acción social y su sentido específico está mediada por la acción comunicativa a través de la dimensión hermenéutica de las ciencias sociales; entonces, la teoría de la acción comunicativa como expresiones lingüísticas y no lingüísticas, busca el desarrollo de sujetos capaces de hablar y accionar en sus relaciones con la intención de entenderse acerca de algo y coordinar así sus actividades.

Esta teoría tiene varias categorías que lo explican: la autorreflexión, como posibilidad de cuestionar el conocimiento que se construye desde los intereses técnico y práctico propio de las ciencias causales y de las ciencias comprensivas y llegar a la reflexión de lo emancipatorio propio de las ciencias crítico social, donde lo público es el espacio, escenario y lugar donde cabe todo un conjunto de interacciones donde lo significativo resulta ser la fuente de validaciones de los conocimientos que se produzcan en contextos específicos de aula.

Para que esta reflexión sea posible los que intervienen en la construcción del conocimiento deben hacerlo sobre la base de los mejores argumentos para llegar a acuerdos consensuados, donde cada uno presente sus propios argumentos y a partir de la discusión se genere todo un mundo de posibilidades para intercambiar ideas y llegar a los acuerdos que hemos mencionados.

Para que la argumentación sea la clave de los acuerdos consensuados debe tener tres momentos: la lógica de los argumentos, la dialéctica de los procedimientos y la retórica como forma de entendimiento posible. La primera tiene que ver con la estructura interna de los argumentos (relaciones comunicativas), la segunda con la concertación con base en los mejores argumentos y la tercera con los actos de habla que de manera ideal expliquen los fenómenos, retroalimentándose en el mundo de la vida, consolidándose y validándose en la comunicación misma. Quien se comunica vive en contextos culturales y procesos sociales específicos, donde asume desde la investigación una actitud participante en la técnica de la observación, como garantía de recontextualizar el mundo de la vida y reconstruir genéticamente las teorías.

Desde la anterior mirada, el presente ensayo intenta dar respuesta a las siguiente preguntas de reflexión: ¿Cuáles son las características de la ética discursiva?, ¿Para una escuela social que significado tiene la acción comunicativa?, ¿Qué relación tiene desde la racionalidad comunicativa, las categorías: ética discursiva, sociedad civil, política deliberativa, derecho y estado de derecho democrático?, ¿qué característica tiene la Investigación acción participativa como desarrollo de las ciencias de la discusión?, ¿Cómo recontextualizar las ideas kantianas de moralidad y libertad desde la racionalidad dialógica como contenido de las ciencias de la discusión?

Antes de abordar la ética discursiva cuyo punto de partida son los sentimientos morales asociados con la actitud que se asume en los actos comunicativos de habla o de observador (resentimiento, indignación y de culpa). El primer sentimiento está relacionado con lo consciente de querer romper una relación y por ello, la injurio y listo; la segunda cuando en la posición de observador, la injuria hacia otro, pareciera que fuera con nosotros y en cuanto a la tercera, en donde nos avergonzamos por la ofensa provocada en otro. Según Habermas estos sentimientos se dan gracias a la actitud formativa de los actores que participan en las interrelaciones sociales.

De acuerdo a lo anterior la ética discursiva presenta por lo menos cinco características fundamentales: personales (conjunto de vivencias intencionales de una persona) transpersonales (cuando otras personas pueden tener las mismas vivencias o sentimientos).

Por otro lado, la ética discursiva no se puede considerar desde los hechos puramente objetivos y compensaciones con base en políticas sociales, sino en hechos subjetivos propios de las ciencias críticas donde las razones y los motivos son al base fundamental para el desarrollo emancipador o autónomo de la persona en los contextos dialógicos y dialécticos de la comunicación, para llegar acuerdos consensuados. En la escuela socio-crítica, la teoría comunicativa es la teoría que permite comprender e interpretar los fenómenos sociales desde las argumentaciones que presentan los miembros de un grupo para poder llegar a acuerdos que van desde los procedimientos para discutir hasta llegar a las conclusiones reales de un problema en particular.

Habermas hace un planteamiento sano alrededor de la ética discursiva, no como sentimientos morales únicamente, sino como el conjunto de actitudes que deben asumirse para comprender la ética, la política y el derecho; de tal manera que de paso a la democracia participativa en la medida que quien mande no abuse de su poder para alinear a los otros, sino que a través de los distintos mecanismos de participación se puede ejerce la democracia o voz del pueblo en las decisiones que solo le afectan a ellos; de aquí que la autorreflexión sea la base fundamental para tal propósito.

Si la democracia participativa se da en tales consideraciones entonces podemos hablar de una política deliberativa, toda vez que se legitima el poder desde los procesos de racionalidad comunicativa (abrir el pensamiento, para dar paso a otras opciones de vida, desde la reflexión de las mismas). Es ese poder que se esconde detrás de las políticas estratégicas y comunicativas.

Vivir dentro de este contexto, además de posibilitar “la autonomía de las personas y los grupos, la legitimidad de las luchas sociales y el sentido normativo del derecho a partir del uso ético de la razón” [1], garantiza que la sociedad civil, se anime a vivir el espíritu de la democracia participativa en los límites de lo público, lo privado, lo comunitario, el estado como finalidades de las ciencias critico-sociales.

Según Orlando Fals Borda, la investigación acción participativa presenta un conjunto de características que posibilitan el desarrollo de las ciencias de la discusión; entre las cuales podemos destacar; nace con las ciencias critico – sociales y en consecuencia en contraste con las ciencias empírico-analíticas y hermenéuticas, intentan relacionar la teoría y la práctica en espiral ascendente; es decir, la práctica origina una teoría y esta una práctica dos (2), para generar una teoría (2), que al ser puesta en práctica, conlleva a una práctica tres (3) y así sucesivamente.

Otra de sus características, es aquella que tiene que ver con la participación de la comunidad en la resolución de sus propios problemas, lo que invita a pensar que no son procesos de investigación de escritorio (para la comunidad) sino que se generan con la comunidad; es decir en la acción práctica de los problemas sociales y la necesidad de evaluación como garantía de que sus postulados teóricos se reconstruyan con la práctica y a su vez reciba las influencias de otros horizontes, como formas distintas de interpretar y comprender el mundo, propio de la racionalidad comunicativa abordada por Habermas.

Desde estas características podemos decir entonces, que la IAP, contribuye con el desarrollo de las ciencias de la discusión; teniendo como presupuesto teórico que las ciencias crítico-sociales superan la relación sujeto (investigador) objeto (personas de una comunidad o sociedad), ubicándola en el marco de la relación sujeto-sujeto; es decir, un investigador que en relación con otros sujetos, estudian la problemática social que tienen en la actualidad, participando de manera dinámica en la construcción de su solución.

Es en esta parte, donde la IAP desarrolla las ciencias de la discusión, por cuanto para tomar una decisión prudente y necesaria, es necesario abordar el poder de los argumentos desde la ética discursiva para llegar a acuerdos consensuados y detenidos que se ajusten de manera horizontal a los detalles de la problemática abordada.

De otra manera, cabe considerar la oportunidad de recontextualizar los conceptos de moralidad y libertad de Kant en el marco de las ciencias de la discusión, toda vez que el bien individual es el bien común, que lo individual construye colectividad y lo social, construye acuerdos desde miradas críticas, donde sus actores principales buscan el desarrollo de autonomía individual para liderar desde los procesos normativos, la autoderminación de las comunidades.  Por lo tanto lo moral, que implica comportamientos sociales y libertad como práctica de sus decisiones, redundan en los procesos críticos de pensamiento y en la teorización de la comunicación como práctica social.

Finalmente agregar que las ciencias de la discusión, busca el desarrollo del pensamiento crítico dentro del escenario de la comunicación y la hermenéutica, como formas de construir conocimiento alrededor de las prácticas sociales constituidas. Abordar la presente temática desde esta forma de producción escritural, no fue fácil, toda vez que fue necesaria la lectura profunda y detenida de la teoría comunicativa habermasiana, el enfoque crítico social y la Investigación IAE; todos esos presupuestos tienen sentido en el contexto del paradigma cualitativo en educación.

Se espera que este ensayo pueda contribuir al desarrollo del pensamiento reflexivo y crítico de sus lectores; teniendo en cuenta, que el conocimiento es tan completo, se requiere que puedan realizar sus aportes conceptuales con la intencionalidad de mejorar su comprensión.


[1]HOYOS, Guillermo y VARGAS, Germán. Las “ciencias de la discusión” en discusión. Capitulo 6. material entregado por el tutor de la fundación Sendas del Magdalena.

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